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El Liderazgo Profesional en el ámbito laboral

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¿Te has preguntado alguna vez si posees Liderazgo Profesional? Cuando un/a trabajador/a, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia, tiene entre sus responsabilidades coordinar y dirigir un equipo, departamento u organización, estaríamos hablando de liderazgo profesional.

Las empresas, constantemente, buscan la manera de salir adelante y estar a la vanguardia y, por ello, es fundamental contar con personas capaces de influir en los demás, para conseguir diferentes metas en la empresa, es decir, obtener los resultados esperados en tiempo y forma.

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El liderazgo es un conjunto de capacidades que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o de un grupo determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo logrando así, las metas y objetivos marcados.

Liderazgo Profesional

Las bases del liderazgo son la ética y la actitud de servicio. Sin ética, explica Sergio Edú Valsania, docente del Máster Oficial Online en Dirección y Gestión de Personas de la Escuela de Negocios y Dirección – ENyD, “no se puede hablar de auténtico liderazgo”. Hay que tener muy presente que el objetivo a conseguir debe ser una meta que genere un beneficio colectivo.

El liderazgo se ejerce en cada momento del día, tanto en aspectos formales al coordinar el flujo de trabajo, como en aspectos más informales como el tono y el clima emocional que se experimenta en la unidad de trabajo.

Pero, ¿qué tipo de liderazgo debe tener el profesional en el campo laboral? Según Sergio Edú Valsania, debe ser un liderazgo de servicio donde predomine  “una fuerte motivación y compromiso por querer ayudar y facilitar el desarrollo de personas, grupos y organizaciones anteponiendo las necesidades e intereses de aquellos a las suyas”.

¿El liderazgo profesional es igual que el liderazgo persuasivo? Según indica nuestro docente, la persuasión no tiene porqué suponer siempre una connotación negativa. “La persuasión, frente a la coerción, implica el uso de la palabra para conseguir que otras personas realicen determinados actos, sin necesidad de utilizar la fuerza o la amenaza”. De este modo, los líderes profesionales, “por supuesto que emplearán la persuasión, pero sobre una base ética”.

Ahora bien, la persuasión también puede tener una connotación negativa, pero entonces sería mejor emplear el término manipulación. La manipulación implica una persuasión con una finalidad egoísta, donde el único beneficiario sería el líder, o mejor dicho el pseudo-líder, pues “un auténtico líder no manipulará a sus colaboradores, en su caso los persuadirá para que se esfuercen por alcanzar y superar unos objetivos que beneficiarán a todos”.

Pero la pregunta del millón y que causa tanta controversia es ¿el líder nace o se hace? Para nuestro docente, definitivamente, “el liderazgo se hace y se aprende”.

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“El liderazgo no es un rasgo o característica que resida en aspectos caracterológicos e innatos el líder, sino que es un proceso que tiene lugar a lo largo del tiempo, en el que están implicados de forma interactiva el líder, los seguidores y el contexto”, explica Sergio Edú Valsania.

Características de un líder

Una vez tenemos claro qué es el liderazgo, vamos a definir las características que debe tener un líder, según Sergio Edú Valsania.

  • Habilidades Técnicas: se refieren a la aplicación de conocimientos y técnicas necesarias para poder realizar una actividad de la organización.
  • Habilidades Intrapersonales: son aquellas que implican exclusivamente el propio control de uno mismo, tanto a nivel emocional como cognitivo. Por ejemplo, el control de la ira o la gestión del tiempo propio.
  • Habilidades de organización o interpersonales: son aquellas que permiten a la persona que lidera el equipo trabajar como un miembro más del mismo e interaccionar eficazmente con las personas dirigiendo el esfuerzo colectivo hacia el logro de los objetivos, considerando la dimensión humana y emocional de los trabajadores. Tienen que ver con la creación de estructura, flujo de trabajo y control del mismo, como por ejemplo, el diseño y conducción de reuniones. “Esto supone fuertes dosis de empatía y humildad, pues los líderes profesionales también se equivocan. Por ello, los nuevos líderes deberán ser un ejemplo de aprendizaje y reciclaje continuo”, explica el docente.

Lo realmente complicado es ejercer como líder en todas las facetas y son muchos los que precisamente fallan en esto. “Aunque no me gusta generalizar y conozco a líderes que lo hacen muy bien, a otros les falta transmitir y contagiar su ilusión y pasión. Los líderes deben ser no sólo líderes técnicos, sino también líderes emocionales.  Es decir la clave del liderazgo profesional es combinar razón y emoción”.

Otra de las áreas de mejora de los líderes profesionales es la práctica del Salario Emocional, es decir, recompensar emocionalmente a los colaboradores, “con una sonrisa sincera y un gracias auténtico tras el esfuerzo y la labor”. Aquí Sergio Edú Valsania matiza que “ha de ser genuino”, además de ofrecer un feedback constructivo y motivador que no sólo se centre en los fallos, sino en cómo mejorarlos”.

Prácticas fundamentales del liderazgo profesional

Sergio Edú Valsania nos ha destacado cinco prácticas fundamentales del liderazgo profesional:

  1. Potenciar el crecimiento y desarrollo profesional y personal de cada colaborador, considerando sus necesidades y potencialidades individuales. Cada trabajador es único y todos tienen un talento. Un buen líder debe identificar y ayudar a desarrollar el talento de sus colaboradores. Para ello debe facilitarle la posibilidad de aprender nuevas tareas y que las nuevas tareas sean estimulantes y tengan significado.
  2. Reforzar los logros y el esfuerzo: Dar las gracias de forma genuina es imprescindible (salario emocional). Según nuestro docente, “al dar las gracias estamos reconociendo de forma humana e individual el trabajo bien hecho y el valor aportado por la persona”. Adicionalmente, dos importantes ventajas del salario emocional frente al salario económico es que además de que incrementa el compromiso de los trabajadores con la organización, no supone un coste económico.
  3. Fomentar el empowerment en los trabajadores aumentando su autonomía, toma de decisiones y control sobre su trabajo. El exceso de control externo, rigidez en los procedimientos y excesiva burocracia no es una buena política para motivar a los trabajadores.
  4. Motivar a los colaboradores transmitiendo sentimientos positivos como ilusión y confianza. (Contagio Emocional). Esto tampoco significa que el líder deba estar en todo momento pendiente de que sus empleados estén contentos, pero sí de organizar las tareas y actividad del grupo escuchando activamente a todos y cada uno de sus miembros, considerando sus necesidades, dándoles autonomía, así como contagiando y transmitiendo, de forma activa, positividad, ilusión y confianza.
  5. “Predicar con el ejemplo” (Modelado Positivo). Quienes más deben trabajar y esforzarse son los jefes.
Liderazgo Profesional
Infografía realizada por Antonio Dos Santos

Además, un buen líder debe tener dos claros objetivos:

  1. Alcanzar y superar los objetivos organizacionales.
  2. Contribuir al desarrollo de los trabajadores. De hecho la mejor manera de lograr tales objetivos es a través del desarrollo de los colaboradores.

Ahora, el siguiente paso es el entrenamiento. En primer lugar, hay que identificar cuáles son las áreas fundamentales de eficacia del liderazgo profesional y seguidamente, diseñar buenos programas que desarrollen conductas de liderazgo efectivos.

En segundo lugar, los programas de desarrollo deben tener en consideración cuatro áreas fundamentales:

  • Área 1. Capacitación Técnica en el área de negocio y desarrollo de la innovación.
  • Área 2. Capacitación Emocional, desarrollo del Liderazgo Auténtico y Liderazgo de Servicio.
  • Área 3. Competencia Digital.
  • Área 4. Idiomas, cultura y protocolo internacional para los negocios.

Las Escuelas de Negocios tenemos un papel fundamental en el entrenamiento de los directivos y futuros líderes y aquí es donde nuestro docente, Sergio Edú Valsania, hace especial hincapié.

“Por supuesto que hay que entrenarles y desarrollar habilidades de liderazgo, el liderazgo no es algo innato”, aclara de nuevo. “El liderazgo profesional implica comportarse y actuar de determinada manera en el entorno de trabajo, empleando determinadas conductas y dejando de emplear, si fuera el caso, otras. Y todo esto se aprende”, explica Edú Valsania.

El aprendizaje es diferente dependiendo de cada persona. Por lo tanto, aunque algunos pueden aprender más rápido que otros, no significa que los que aprenden más lento no tengan “madera de líder”, ya que esta expresión refleja en cierto modo, la creencia implícita de que el liderazgo es innato.

Cada vez somos más las Universidades y Escuelas de Negocios que incluímos en los planes curriculares el desarrollo de habilidades y competencias directivas y de liderazgo porque, como acabamos de explicar, “a comportarse como un auténtico líder se aprende”.

Pero a pesar de que cada vez escuchamos más hablar sobre liderazgo, todavía se confunde liderazgo con poder, imposición y dominación. Sin embargo, el liderazgo es algo completamente diferente. No debemos confundir el liderazgo con la capacidad de mandar. Ser líder es mucho más que eso. Tener capacidades de liderazgo tiene que ver con las habilidades de inspirar confianza y compromiso, así como de motivar a los miembros del equipo para mejorar día a día.

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«Un líder debe dirigir al equipo, pero nunca imponiendo o haciendo uso de técnicas coercitivas, sino por el contrario, facilitando los procesos de trabajo”, matiza Sergio Edú Valsania.

Por lo tanto, esto refleja que la misión de un líder profesional es “guiar a las personas y equipos para que trabajen con entusiasmo en la consecución de los objetivos organizacionales”.

Si quieres profundizar en el Liderazgo Auténtico, no dudes en informarte sobre nuestro Máster Oficial Online en Dirección y Gestión de Personas donde, gracias a docentes como Sergio Edú Valsania desarrollamos y defendemos este tipo de liderazgo.

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