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¿Cuáles son las claves del Auténtico Liderazgo Político?

¿Poseen nuestros candidatos a Presidente del Gobierno Liderazgo Político?, ¿qué guía hoy a los líderes políticos?, ¿el bien común?, ¿la ética?, ¿sus ambiciones?, ¿cuáles son las verdaderas motivaciones de los políticos, contribuir a la toma de las mejores decisiones o su necesidad de perpetuarse en los sillones de poder como única salida profesional propia?, ¿es esencialmente inspiración o movilización de seguidores?, ¿es el líder un defensor de valores?.

Pero la realidad es que hemos tenido cuatro elecciones en cuatro años, ¿han fracasado los candidatos como líderes?

Decía Robert Louis Stevenson que la política es la única profesión para la cual no se considera necesaria poseer preparación alguna. Puede ser que tengan la razón, pero no es menos cierto, que la persona que tenga pretensiones de ser líder en el ámbito político, debe hacer gala de una cualidad indispensable, liderazgo político.

Todas estas dudas se las hemos preguntado a nuestro docente del Máster Oficial en Dirección y Gestión de Personas, Sergio Edú Valsania, experto en Liderazgo Auténtico.

liderazgo político
Sergio Edú Valsania

Según Edú Valsania, «el fracaso es total», ya que los candidatos «no han sido capaces de llegar a un acuerdo, no han podido negociar entre ellos y  el nivel de enfado y crispación cada vez es mayor. Un candidato que no sepa ceder y negociar no es un auténtico líder, más bien es un pseudolíder».

Cuando los españoles votamos las pasadas elecciones lo que les pedimos a los políticos es que nos llevaran a un “buen destino”. Sin embargo, «donde nos han llevado es a unas nuevas elecciones, que además supone un importante gasto». 

«Esto que hemos vivido ha sido como una dinámica de grupo en un proceso de selección de personal. En los procesos de selección de personal, los candidatos deben resolver una situación compleja, muchas veces estableciendo acuerdos y colaboraciones con otros candidatos y aquel o aquellos que la resuelvan pasan a la siguiente fase, pues habrán mostrado tener las competencias necesarias. Pues bien, lo que hemos visto en este período es que a los candidatos políticos se les facilitó una situación compleja que no han sabido resolver. En un proceso de selección de personal, podríamos concluir que los candidatos no reunían las competencias profesionales necesarias para el puesto. Y tiempo han tenido; pues en las dinámicas de grupo los candidatos apenas disponen de 1 o 2 horas para resolver la situación».

Sería necesario que los candidatos a dirigir un país se formasen en auténtico liderazgo, pues el simple hecho de querer ser líder no nos convierte en líderes.  El desarrollo del auténtico liderazgo implica un cambio en el que los candidatos incrementan su autoconsciencia, reducen sus sesgos y establecen relaciones éticas y genuinas con sus colaboradores. Los líderes políticos son “aquellas personas elegidas por la ciudadanía (o pretenden serlo) para actuar como sus representantes y tomar decisiones beneficiosas para el funcionamiento de la sociedad en temas como salud, educación, seguridad, calidad de vida, legislación, medioambiente y economía”.

La característica fundamental de los líderes políticos es que cuando son elegidos, adquieren poder. “Poder legítimo para gestionar los recursos de la sociedad. Nuestros recursos. Además de tomar decisiones que afectarán al conjunto de la sociedad”. Pero, ¿cuáles son las verdaderas motivaciones de los políticos?, ¿contribuir a la toma de las mejores decisiones o su necesidad de perpetuarse en los sillones de poder como única salida profesional propia? 

Sergio Edú recuerda que en este período «hemos visto desconfianzas, ataques personales, bloqueos por todos los lados, alianzas que se crean pero luego se rompen, ayuntamientos que literalmente se repartían: la mitad de la legislatura para mí y la segunda mitad para ti… Esto es una competición por el poder y no un intento de hacer lo mejor posible por el país«.  

Por ello, y psicológicamente hablando, a partir de las conductas mostradas por nuestros candidatos políticos, «no se puede inferir una motivación de logro, sino en su caso una motivación de poder. Justo lo contrario que muestra un auténtico líder. Un líder auténtico tiene que saber ceder, facilitar posiciones, trasmitir emociones positivas y sacrificar sus intereses y deseos personales, si eso es bueno para el grupo (en nuestro caso el país)….¿hemos visto algo de esto en este período? Me temo que no: las emociones y sentimientos que transmiten nuestros candidatos son ira y desconfianza».

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Desde la perspectiva psicológica, uno de los modelos explicativos de liderazgo político que más se ajustaría a los planteamientos del buen líder político es el de Servant Leadership. Según nuestro docente, este modelo, que ha mostrado efectos positivos en las organizaciones, “enfatiza el deseo de los líderes sirvientes, en este caso los líderes políticos, de servir al crecimiento de la comunidad, sacrificando si fuera el caso, los propios intereses”.  

Extrapolando este modelo a la esfera política, los líderes políticos “deberían priorizar las necesidades, desarrollo e intereses de la sociedad y de las generaciones futuras, a los suyos propios”.  

Un ejemplo gráfico sería el vuelvo de las aves cuando emigran. El ave que adopta el rol de líder abre camino a las aves que vienen detrás. En ningún momento compite por los recursos con otra ave y su misión es guiar al resto a un buen destino. Esta imagen, según el experto en liderazgo, “puede resultar completamente bucólica e impensable en la actual esfera política, tanto nacional como internacional, pero es lo que debería ser: los líderes políticos deben estar al servicio de la sociedad y llevarnos a un buen destino”.

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El problema empieza cuando los líderes políticos adquieren el poder legítimo para tomar decisiones importantes y su fin, precisamente, no es el servicio a los demás, sino el servicio a sí mismos o a grupos de poder.

“Esto es la vida misma” explica el docente, que además añade que “cada vez más asistimos en directo a una competición por el acceso al poder y a los recursos disfrazada de la intención de servir y ayudar al crecimiento de la sociedad”.

En este sentido, una reciente revisión meta-analítica concluía afirmando que hay relaciones significativas y positivas entre Psicopatía y posiciones de poder/liderazgo.

Autores como Boddy, en su artículo Psychopathy screening for public leadership (2016), han llegado a plantear si los candidatos a líderes políticos deben someterse a una evaluación psicológica que descarte rasgos psicopáticos. Un aspecto que nuestro docente considera “muy interesante”.

El líder político no está solo, a su lado tiene a sus asesores expertos en comunicación política y protocolo que le aconsejan qué decir, cómo hablar y cómo comportarse. Por lo que a veces surgen una gran pregunta: ¿los líderes políticos tienen éxito por ellos mismos o por el trabajo que hacen detrás sus asesores?

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Un auténtico líder es capaz de mover masas por sí mismo. Sergio Edú Valsania propone como ejemplo otros grandes líderes: Gandhi, Mandela, Teresa de Calcuta, Martin Luther King, Jesucristo… “estos líderes tenían “un mensaje claro, positivo y un buen destino”. No necesitaron asesores.

Concretamente, Nelson Mandela, es un claro ejemplo de liderazgo político que supo ejercer el poder e influir en la vida de millones de personas. Tras años de prisión, luchó por una causa, logró conquistar el poder y supo trabajar las inquietudes que inspiraron sus luchas. Pero no llegó al poder para improvisar, de hecho se retiró cuando su pueblo lo seguía queriendo.

Sin embargo, en el panorama político español actual “los candidatos no transmiten un mensaje claro, ni un buen destino”, afirma Edú Valsania. Los candidatos emplean argumentos y ataques ad hominen, por lo que sí necesitan asesores”.

Al haber tantos intereses de por medio, “la política es, actualmente, un gran espectáculo y un gran negocio, donde se planifican y diseñan muy bien las campañas políticas, como si se tratase del lanzamiento de un producto”.

Obviamente, los líderes políticos son importantes, pero detrás, tal y como hemos indicado, hay muchos profesionales que les dan soporte. Asesores de opinión, de imagen, de marketing… En el mundo de la política y acercándonos al momento de las elecciones, cada vez es más importante manejar bien las redes sociales y eso requiere de profesionales que lo hagan.

¿Qué huella debe dejar un líder político?

Para responder a esta pregunta, según Sergio Edú Valsania, podríamos pensar en gestos que nos beneficien a todos: el desarrollo de leyes que respeten y fomenten los derechos humanos y de los trabajadores, un medio ambiente limpio, acuerdos de paz, gestos de reconciliación entre pueblos enfrentados, el apoyo verdadero a la investigación y a los emprendedores, la mejora de la calidad de vida, actos de servicio a la sociedad, reducción de las desigualdades y también el crecimiento económico por supuesto, pero no a costa de lo anterior.

Ante la pregunta de si un líder político, ¿nace o se hace?, Sergio Edú Valsania responde que como cualquier liderazgo, “se hace y se aprende”. El liderazgo no es un rasgo o característica estática que resida únicamente en el líder, sino que “es un proceso que tiene lugar a lo largo del tiempo, en el que están implicados de forma interactiva el líder, los ciudadanos y la situación en la que emerge el liderazgo”.

Cualidades básicas que debe tener un líder político

Además de la motivación de los Líderes Sirvientes, (mencionada anteriormente) y una buena y sólida preparación profesional, las cualidades básicas e imprescindibles, desde la perspectiva psicológica, que debería tener todo líder político son las de un Líder Auténtico.

  • Consciencia de uno mismo. Esto significa que los líderes políticos deben ser conscientes tanto de sus fortalezas como de sus áreas de mejora, así como ser conscientes de cómo sus actos afectan tanto al conjunto de la ciudadanía, como a su equipo de trabajo. Esto también va a suponer que los líderes políticos sean muy conscientes de con quien colaboran y quienes forman parte de sus equipos. Recientemente hemos escuchado a algunos políticos defendiéndose de acusaciones indicando que no sabían o no eran conscientes de con quien colaboraban en realidad.
  • Procesamiento Equilibrado de la Información: Esto significa que un auténtico líder a la hora de tomar una decisión ha de tener en cuenta opiniones y perspectivas diferentes a las suyas. Puesto que un líder político no puede saber de todo es importante que se rodee de un buen equipo que le dé una visión objetiva de los hechos para poder tomar decisiones más acertadas. El procesamiento equilibrado de la información también supone que los líderes políticos sean capaces de auto gestionar sus emociones y su pensamiento, lo cual implica la capacidad de no sesgar las decisiones por motivos de autodefensa, auto-exaltación o visión parcial.

Los líderes no auténticos suelen buscar oponentes inferiores y evitar situaciones que pueden invalidar sus planteamientos, sin embargo los líderes auténticos buscan de forma activa opiniones contrarias a las suyas para, de este modo, tener una visión más global y objetiva de la situación. Todo esto se debería entrenar en los líderes políticos.

  • Comportamiento Ético. La toma de decisiones basada en valores éticos también puede entrenarse. Todas las decisiones que tomen los líderes políticos deben estar siempre al servicio de la ciudadanía y nunca en su propio beneficio o de pequeños grupos de poder. Este es uno de los aspectos en los que algunos líderes políticos pecan tal y como sugieren algunos casos. También sería importante, según nuestro docente, “recibir entrenamiento en decir “no” ante presiones para ceder a los intereses de los más poderosos”.


“La motivación firme y real de querer servir es imprescindible, esto no significa que un líder político no tenga motivaciones de crecimiento y prosperidad personal, es normal como en cualquier persona, pero nunca anteponiendo los intereses colectivos”.

  • Transparencia Relacional: Los líderes políticos deben ser honestos en todo momento reconociendo sus errores y los fallos, sin ocultarlos ni activa ni pasivamente y modelando este comportamiento de transparencia relacional en los colaboradores.  “Suena muy bien ¿verdad?”, afirma sarcásticamente Sergio Edú Valsania.

A punto de celebrarse las Elecciones Generales en España, nos encontramos con una sociedad que no se encuentra muy satisfecha con los candidatos. Lo indican los datos de las encuestas y lo reafirma nuestro docente. “La nota que sacan nuestros políticos no es buena y los que aprueban, lo hacen por los pelos”.

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Sin ninguna intención de personalizar y a partir de las noticias del día a día, Sergio Edú Valsania explica que “una gran parte de nuestros líderes políticos debería desarrollar, por una parte, la Transparencia Relacional y, por otra, emplear unos de los mecanismos básicos de influencia del Liderazgo Auténtico, que es el Contagio Emocional Positivo, es decir, influir a los ciudadanos por medio de emociones positivas y afectos como la felicidad, la satisfacción y la autoeficacia, frente al miedo, la vergüenza o la ira”. Esto no significa que se ignoren los aspectos negativos, sino que la forma de motivar a los votantes sea transmitiendo una visión positiva y real.

En la misma línea, Edú Valsania añade que otro de los aspectos que debería trabajar todo líder político, a nivel más profundo, es la gestión y autorregulación de todos los sesgos cognitivos (y emocionales), por las potentes repercusiones que tienen en las decisiones y acciones que se adoptan.

Claves del Auténtico Liderazgo Político

Dicen que no puedes ser un líder si no eres una buena persona, por lo que, ¿una mala persona no puede llegar a ser líder? Ante esta cuestión, Sergio Edú Valsania matiza que no debemos confundir ser líder con ocupar posiciones de liderazgo o poder, pues “no todas las personas que ocupan estas posiciones son auténticos líderes”.

“La clave del Auténtico Liderazgo Político es la ética y el verdadero deseo de servir a la sociedad y que la sociedad se beneficie”. Tal y como hemos mencionado más arriba, a consecuencia del poder que se adquiere, hay algunas personas, vamos a llamarlas pseudo-líderes, que realmente lo que buscan es su propio beneficio, por lo que una mala persona sí puede llegar a alcanzar posiciones de poder, pero no ser un auténtico líder”, destaca el docente de ENyD.

Por lo tanto, las características que debe poseer un líder para destacar frente a los demás son:

  • Ética de la buena.
  • Genuina actitud de servicio.
  • Haberse formado para ser un Auténtico Líder Político, “algo que a fecha de hoy muy pocos candidatos han hecho”, afirma nuestro docente.

De hecho, para Sergio Edú Valsania, es realmente imprescindible el Liderazgo Auténtico, por eso lo desarrolla y lo fomenta en nuestros alumnos del Máster Oficial en Dirección y Gestión de Personas.

Hay otras cuestiones que nos pasan por la cabeza cuando hablamos de elecciones. ¿La gente vota más por el candidato que por el partido?, ¿por qué?, ¿por su carisma?, ¿por su carácter?, ¿porque le ven como un líder?

Sergio Edú Valsania afirma que es cierto que muchas personas votan más al candidato que al partido político. Varias investigaciones confirman que a la hora de votar, en una gran mayoría de la población, “el factor emocional es muy importante, mucho más que el racional, especialmente en momentos de saturación de información”.  Pero en estos momentos, «las personas votan más por el partido», ya que, realmente, «no hay, hoy por hoy en el panorama español un líder con auténtico carisma, psicológicamente hablando. Las personas, en situaciones así, votan o votamos por inercia, o por descarte. Sería bueno que votásemos a las personas pero, creo que a nuestros candidatos se les ha olvidado ser personas«. 

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Las campañas políticas se crean empleando técnicas de marketing que al despertar determinadas emociones predisponen al voto. Desde luego, “el carisma y el encanto personal de los candidatos, caer bien y parecer honrado a los votantes, es fundamental en la mayoría de los casos, incluso más importante que los argumentos”, matiza Edú Valsania, añadiendo que “esto también es emocional y los líderes políticos lo saben”.

“Ser auténtico es duro y difícil pero muy satisfactorio”

En definitiva, ¿son buenos líderes son nuestros candidatos? Personalmente, nuestro docente no conoce a ninguno de ellos, por lo que no tiene criterios reales para saber si efectivamente son buenos líderes, pero considera que todos tienen algo que mejorar. No obstante, Sergio Edú Valsania ha querido enviarles un mensaje, por si les llega.

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