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REGRESANDO AL FUTURO: 4 INNOVACIONES QUE EL CINE ANTICIPÓ

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b2ap3_thumbnail_256px-HAL9000_Better_Reflection.jpgLa realidad supera a la ficción. Esta popular frase ha sido utilizada con frecuencia cuando, de pronto, nos hemos visto sorprendidos por una circunstancia inesperadamente real. Sin embargo, el aforismo puede igualmente subvertirse: ¿qué ocurre cuándo es la ficción la que supera a la realidad? Desde hace siglos, el ser humano se ha servido del arte para viajar más allá de sí mismo, y plasmar ideas revolucionarias, que en ocasiones, han acabado realizándose. El arte es historia, pero también es futuro.

Uno de los vehículos por excelencia que ha posibilitado el tránsito por estos territorios desconocidos ha sido la literatura. Julio Verne, Isaac Asimov o Phillip K. Dick, fueron algunos de los pioneros en desarrollar con su narrativa objetos y situaciones que han terminado por parecerse demasiado a lo que hoy percibimos como cotidianos y habituales. Otra forma artística que ha continuado en esta línea es el cine, cuya posición e impacto social han cobrado mayor relevancia con el paso del tiempo hasta llegar a nuestros días. Por sus características, el cine de ciencia ficción ha sido uno de los vehículos preferidos para mostrar de manera visual cómo podría ser ese futuro que nos espera.

En esta lista encontrarás cuatro ejemplos de innovaciones que el cine anticipó:

– Metrópolis (Fritz Lang, 1927): considerada un hito cinematográfico por su precocidad y gran valor plástico, esta película aún continúa siendo estudiada en muchas facultades y escuelas. En ella, se muestra al que probablemente sea el primer robot de la historia del cine, “María”, un ser-máquina antropomórfico capaz de hablar. Ha pasado mucho tiempo desde que fuera estrenado el film, pero el interés por la disciplina robótica ha crecido exponencialmente. La NASA está probando robots con manos y dedos para enviarlos al espacio, mientras que Google, por ejemplo, adquirió recientemente Boston Dynamics, empresa dedicada a la robótica con fines militares. Parece que más temprano que tarde veremos robots acompañándonos en nuestros quehaceres diarios.

– 2001, Odisea en el espacio (Stanley Kubrick, 1968): considerada precursora en multitud de aspectos, la obra del que por muchos es considerado uno de los mejores directores de la historia del cine, ofreció un catálogo de avances impensables para la época. En el transcurso del viaje espacial, se ve a los personajes realizar videoconferencias, interactuar con paneles táctiles (al estilo de las actuales tablets), conversar con seres informáticos inanimados (un trasunto de los asistentes de voz, ¿tal vez?), etc. Tal es el parecido con la realidad reflejado en la película de Kubrick, que los abogados de Samsung se sirvieron de ella para argumentar no sólo que ellos no habían copiado a Apple a la hora de crear su Galaxy Tab, sino que había sido la propia empresa de la manzana mordida la que había copiado en primer lugar, pues creían que habían plagiado los diseños que se muestran en 2001: odisea en el espacio. Todo esto sucedió en un juicio por violación de patentes. Real como la vida misma.

– Regreso al futuro II (Robert Zemeckis, 1989): esta película pertenece a una trilogía de culto, que quedó en la memoria de toda una generación. La saga fantasea con los viajes en el tiempo, realizados a bordo del mítico coche Delorean. En esta segunda parte, el protagonista Martin Mcfly viaja en el futuro al año 2015, dónde se viste con unas zapatillas Nike capaces de atarse solas. La famosa multinacional ha anunciado recientemente que precisamente para ese año, espera poner a la venta ese mismo modelo, pues ha desarrollado ya esa tecnología. Un curioso ejemplo de cómo un product placement futurista ha terminado, años después, por convertirse en un objeto a la venta. ¿Podría el marketing del futuro servirse de estas estrategias “preventivas”?

– Minority Report (Steven Spielberg, 2002): se trata de un film distópico que se basa en un relato del escritor arriba mencionado, Phillip K. Dick. La historia se desarrolla en 2054, en un momento en el cuál la policía es capaz de prever la conducta de los criminales y arrestarlos antes de que cometan un delito. A medida que la trama se va desenvolviendo es posible saber más acerca de las tecnologías disponibles en el futuro representado en la película. En una de las escenas más recordadas, el protagonista (interpretado por Tom Cruise), interactúa con unos paneles holográficos realizando gestos, sin necesidad de tocarlos, ni de disponer de un teclado o un ratón. Esta tecnología está actualmente siendo desarrollada, y muy pronto estará disponible en las tiendas: de hecho Samsung ha lanzado unos televisores con reconocimiento facial, reconocimiento de voz y navegación gestual. Por otro lado, Microsoft está investigando la manera de implementar esa tecnología holográfica gestual en el mundo del mañana. Otra posibilidad que explora la película es la publicidad segmentada en virtud de la huella ocular, algo que ocurre en la misma calle. Lo cierto es que uno de los grandes sueños del marketing es ofrecer campañas individualizadas con mejores probabilidades de que éstas puedan satisfacer las necesidades del potencial consumidor. A pesar de que no sucede al mismo nivel que en Minority Report, sí que existen lectores de expresión del espectador, que ayudan a determinar su grado de atención, y sus reacciones en virtud de lo que ven. Este sistema es propiedad de Realeyes, y algunas empresas como Ford, Coca-Cola, Ikea o Google, ya han hecho uso de él para optimizar sus estrategias de marketing.

Y vosotros, ¿qué opináis?, ¿qué tecnologías habéis visto en las películas que os gustaría ver realizadas?

Imagen original obra de Cryteria, bajo licencia Creative Commons 3.0
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