Inicio » LA DESACELERACIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD

LA DESACELERACIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD

Google+

desaceleración¿Cuánto ha mejorado la productividad laboral cuando se necesita el mismo tiempo para construir una smart TV que una televisión antigua? Esta cuestión no tiene una solución exacta, ya que no se pueden calcular valores reales y los juicios que se hacen sobre dicho cálculo son casi totalmente arbitrarios.

La productividad viene definida por el ratio de producción medida por el PIB (Producto Interior Bruto) en número de horas de trabajo remunerado. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) señala que la tasa de crecimiento ha sufrido un descenso respecto a la pasada década. Países como Japón, Alemania, Francia o Reino Unido tenían una tasa anual del 2%. Entre 2009 y 2014 dicha tasa descendió en esos países a un 1,3%.

Existen diversos determinantes de la PTF (Productividad Total Factores), uno de ellos es la calidad del capital humano empleado en la producción, el cual, repercute en el nivel de renta y es además un factor estratégico de competitividad en una economía cada vez más intensa en conocimientos. De hecho, la OCDE llevó a cabo en 2010 un proyecto titulado “The high cost of low educational performance: the long-run economic impact of improving PISA outcomes”, en el cual, se analiza el impacto en el PIB de las mejoras en la calidad educativa, y cuya conclusión principal es que pequeños avances del conocimiento de la población de un país tienen importantes efectos positivos en el PIB a largo plazo.

Otro de los determinantes de la evolución de la PTF es la inversión en actividades de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). España ocupa una posición rezagada con respecto a los países de su entorno. En 2008, España invertía en I+D+i el equivalente al 1,05 por 100 del PIB. Los datos para 2012 nos situaban en mejor lugar (1,35), aunque todavía medio punto por debajo de la media de la UE. El problema no radica exclusivamente en que la actividad productiva de la economía española esté orientada hacia sectores que invierten poco en I+D+i, sino que, comparando sectores entre España y el resto de las economías desarrolladas, la inversión en innovación es inferior.

El Producto Interior Bruto de España en 2014 creció un 1,4% respecto al año anterior, se trata de una tasa de crecimiento menos en comparativa con años anteriores (1,2%). En 2014 la cifra del PIB fue de 1.058.469 millones de euros, con lo que España es la economía número 14 en el ranking de los 183 países de los que publicamos el PIB. El valor absoluto de éste en España creció 9.288 millones de euros respecto a 2013, lo que representa un menor crecimiento respecto a años anteriores. Pero, ¿a qué se debe esa desaceleración?

Pues bien, la hora de contar con estos factores en el PIB de un país, se produce una desaceleración en la producción, ya que como hemos comentado antes, estos valores no son cuantificables. El descenso de crecimiento no indica el aumento de avances tecnológicos, creación o mejora de bienes y el sector servicios, sino que muestra que la medida de la productividad se mueve lejos de las cifras en las que medimos nuestra producción, es decir las cifras no son reales, no representan la realidad económica.

Evolución sectorial

El cálculo de la productividad tenía sentido con el auge del sector primario y secundario, cuando la mayor parte del trabajo remunerado tenía lugar en campos o fábricas y el esfuerzo humano era cuantificable a la hora de medir la producción. En la actualidad, las ganancias de las empresas provienen principalmente de la mejora o desarrollo de productos o servicios. Dichos cambios son cualitativos, no cuantitativos y no se pueden medir en términos productivos.

La productividad del trabajo ha ido disminuyendo a lo largo del tiempo en sectores como el manufacturero, agrícola, construcción y en el sector servicios. De hecho, pese a que el crecimiento medio parece haber mejorado recientemente para el sector servicios, éste continúa siendo el sector con la tasa media más baja.

El mismo representa actualmente dos tercios del PIB de las economías desarrolladas. La educación y sanidad por ejemplo representan el 5 y 17% del PIB en estos países, aunque estos no son datos reales. Jefes y empleados buscan otro tipo de servicios como formación o atención más personalizada, acciones que no son medibles y que generalmente parecen menos productivas.

Por lo tanto a la hora de calcular el PIB de un país hemos de tener en cuenta todos estos factores determinantes, ya que repercuten directamente en la economía, pero no son datos reales, pues como ya hemos mencionado no son valores cuantificables, sino de calidad, por lo que hablar de una desaceleración de la productividad es más que poco fiable.

Y tú, ¿consideras que estamos dando el valor suficiente a los elementos que mejoran la productividad como la educación, I+D+i o el capital humano?

ARTÍCULOS RELACIONADOS:

EL IPC EN CAÍDA ¿CONTROLADA?

LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO PARA 2015, APROBADOS

AÑO NUEVO, ESTRATEGIA NUEVA PARA LA PRODUCTIVIDAD

Artículo anterior

COMUNICACIÓN NO VERBAL EN ENTREVISTAS DE TRABAJO

Artículo siguiente

S-COMMERCE Y M-COMMERCE: LA EVOLUCIÓN NATURAL DEL E-COMMERCE

Google+

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *