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VÍDEO: AMORTIZACIÓN CONTABLE Y AMORTIZACIÓN FISCAL

Amortizacion_fiscal_contableMediante el proceso contable de amortización, una empresa traslada a resultados el consumo, desgaste y obsolescencia de los elementos de inmovilizado que componen su balance. Este gasto está admitido fiscalmente como deducible en el impuesto de sociedades.

Lógicamente, no todos los elementos de inmovilizado siguen el mismo criterio de amortización. Por tanto, la Agencia Tributaria elabora unas tablas que establecen los criterios para el cálculo que por este tipo de gasto admite como deducible a las empresas.

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Dentro de esos criterios se especifican los porcentajes máximos y mínimos que se pueden aplicar en las liquidaciones del impuesto de sociedades para ser admitido como gasto fiscal. Sin embargo, las empresas pueden aplicar un criterio de amortización contable que no tiene porqué coincidir con el fiscal.

Surgen entonces las diferencias entre contabilidad y fiscalidad que denominamos diferencias temporarias. Los casos que se pueden plantear son los siguientes:

A) Caso: Amortización contable > Amortización fiscal

Al amortizar contablemente más que el gasto asumido como fiscal, el saldo de la cuenta 129 – Resultado del ejercicio: será inferior a la base fiscal. Es sobre esta base fiscal sobre la cual pagamos el impuesto de sociedades, por tanto estamos pagando más impuesto fiscal que el que nos corresponde contablemente, se genera entonces un activo por diferencia temporaria deducible.

Esto significa que en el futuro cuando contablemente tengamos totalmente amortizado el elemento y no podamos incluir ningún gasto por amortización en la cuenta de pérdidas y ganancias, sí que podremos deducirlo fiscalmente porque no hemos agotado a día de hoy su amortización fiscal total. Los pagos a Hacienda serán menores en compensación del mayor impuesto pagado en los momentos iniciales cuando se generaba la diferencia temporaria.

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B) Caso: Amortización contable < Amortización fiscal

Estamos imputando fiscalmente un gasto en nuestra liquidación del impuesto mayor que el gasto contable. Es decir, nuestra base fiscal es menor que el saldo de la cuenta 129 – Resultado del ejercicio: por lo que el impuesto a pagar será menor que aquel que corresponde contablemente. Se genera un pasivo por diferencia temporaria imponible.

En liquidaciones futuras del impuesto de sociedades, habremos consumido fiscalmente la plena deducibilidad del gasto por amortización del activo, cuando en realidad contablemente aún seguimos amortizándolo. El importe a pagar a la Hacienda Pública será ahora mayor en compensación de la menor cuantía pagada años anteriores.

Así, debe quedar matizado que la carga fiscal total por emplear un criterio de amortización contable diferente al definido fiscalmente es la misma. Se trata únicamente de diferencias de valoración temporal entre la base fiscal y el valor contable del elemento a final de año motivadas por diferentes cuotas de amortización según uno y otro criterio, pero que finalmente al término de la vida útil del activo se acaban compensando. El efecto fiscal es neutro, es tan sólo una cuestión de valoración temporal.

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Publicado por: Carlos Gutiérrez Gómez.

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